Por Dr. Pablo R. Cólica– Reproducimos un artículo publicado en Medscape en Español el 22.05.18 que muestra una revisión de diez años de publicaciones sobre tasa de  suicidio en médicos, causados por estrés laboral crónico, síndrome de desgaste profesional (síndrome  burnout), que lleva a  sensación de fracaso profesional, falta de realización personal y finalmente depresión.

El ESTRÉS LABORAL y el BURNOUT  son ignorados por la legislación argentina, las ART  y por muchos profesionales de la salud sobre todo por quienes desempeñan tareas de contralor de ausentismo  tanto en empresas privadas como en organismos oficiales.

Esto tampoco quiere ser asumido como riesgo por  numerosos profesionales de la salud  y sus organizaciones  se niegan a aceptar la cada vez mayor vigencia de la Medicina del Estrés como una interdisciplina psico inmuno neuro endócrina que atraviesa y debería ser objeto de estudio e investigación en  la totalidad de las especialidades médicas vigentes en la actualidad.

El artículo en cuestión es suficientemente demostrativo de lo que está ocurriendo como consecuencia extrema de esta negación de la realidad y es fácil imaginar la enorme incidencia de patologías intermedias que se van desarrollando en los profesionales de la salud ( y en docentes  y otros  tipo de trabajadores en general)  que no llegan a semejante decisión pero que van quedando en el camino a edades relativamente jóvenes como consecuencia de otras enfermedades relacionadas con el estrés como infecciones, síndrome metabólico, patologías cardio y cerebrovasculaes,  diabetes tipo II, inmunopatías, cáncer, etc.

Los médicos tienen la tasa más alta de suicidio de cualquier profesión

Pauline Anderson, 18 de mayo de 2018, NUEVA YORK, USA.

Con un suicidio consumado cada día, los médicos estadounidenses tienen la tasa de suicidio más alta de cualquier profesión. Además, el número de suicidios de médicos es más del doble que el de la población general, muestra nueva investigación.[1]

Una revisión sistemática de la literatura sobre el suicidio de médicos muestra que la tasa de suicidio entre ellos es de 28 a 40 por 100.000, más del doble que en la población general.

Los médicos que mueren por suicidio a menudo padecen depresión u otras enfermedades mentales no tratadas o mal tratadas, un hecho que subraya la necesidad de intervención temprana, dijo a Medscape Noticias Médicas la Dra. Deepika Tanwar, investigadora del estudio, del Programa de Psiquiatría, en el Harlem Hospital Center, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.

Los hallazgos fueron presentados en el Congreso Anual de la American Psychiatric Association (APA) de 2018.

Estigma y acceso a medios letales

Los investigadores utilizaron MEDLINE y PubMed para llevar a cabo una revisión sistemática de la literatura en torno al suicidio en médicos que incluyó artículos publicados en revistas científicas especializadas durante los últimos 10 años.

La revisión demostró que la tasa de suicidio en médicos fue 28 a 40 por 100.000; en la población general, la tasa general fue 12,3 por 100.000.

Los resultados también demostraron que, aunque las médicas intentan el suicidio con mucha menos frecuencia que las mujeres de la población general, la tasa de consumación en ellas supera a la de la población general de 2,5 a 4 veces y equivale a la de los médicos de género masculino.

Los expertos están tratando de comprender por qué las tasas de suicidio en médicos son tan altas, dijo la Dra. Tanwar. Puntualizó que su revisión demuestra que algunos de los diagnósticos más frecuentes fueron trastornos afectivos, alcoholismo y abuso de sustancias.

Un estudio demostró que la depresión afecta a cerca de 12% de los médicos del género masculino y hasta 19,5% del femenino, una prevalencia que está a la par con la de la población general.

La depresión es más frecuente en estudiantes de medicina y residentes, y 15% a 30% resultaron positivos en la detección de síntomas depresivos.

Los investigadores señalan que los trastornos afectivos en la profesión médica no están restringidos a Norteamérica. Estudios realizados en Finlandia, Noruega, Australia, Singapur, China y en otras partes han demostrado un incremento de la prevalencia de ansiedad, depresión y tendencia suicida entre los estudiantes de medicina y médicos por igual.

El estigma, dijo la Dra. Tanwar, es un obstáculo importante para la búsqueda de tratamiento médico. Hizo referencia a un estudio en el cual 50% de 2.106 médicas que llenaron un cuestionario en Facebook respondieron cumplir los criterios para el diagnóstico de un trastorno mental, pero se mostraron renuentes a buscar ayuda profesional por temor al estigma.

La nueva revisión demostró que las intoxicaciones y el ahorcamiento son los medios más  frecuentes de suicidio del médico. Los hallazgos también indican que el mayor conocimiento y el acceso más fácil a medios letales contribuyen a la mayor tasa de consumación del suicidio en los médicos.

La revisión también demostró que, de todas las especialidades de medicina, la psiquiatría ocupa casi el primer lugar en cuanto a tasas de suicidio.

Cada vez se tiene más conciencia en torno al suicidio del médico, y están aumentando las iniciativas para evitarlo.

La Dra. Tanwar señaló que varias sesiones en el congreso de la American Psychiatric Association en este año abordaron el bienestar y el desgaste profesional del médico, lo cual puede ayudar a reducir las tasas de suicidio.

Tasas alarmantes

En su comentario a los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, Beth Brodsky, Ph. D., profesora clínica asociada de psicología médica en psiquiatría, en la Columbia University y el Irving Medical Center, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, quien es una experta en este campo, dijo que la tasa tan elevada de suicidio del médico es “alarmante”.

Sin embargo, añadió, no es sorprendente, dado los factores estresantes que afrontan los médicos.

El estrés comienza en la escuela de medicina y continúa en la residencia con grandes exigencias, competitividad, horas prolongadas de trabajo y falta de sueño. Esto puede contribuir al abuso de sustancias, otro factor de riesgo para el suicidio, dijo Brodsky.

Este gran estrés es exacerbado por la reducción de los recursos de asistencia sanitaria y las plazas para la residencia, hizo notar. Hay muchas historias de individuos que mueren por suicidio tras no asegurar uno de estos puestos codiciados.

Cuando los estudiantes de medicina se gradúan y comienzan a ejercer la profesión, afrontan factores estresantes diferentes, pero igualmente difíciles, dijo Brodsky.

A medida que un mayor número de mujeres accede a la profesión médica, se está volviendo cada vez más vulnerable a los efectos de los factores estresantes en el trabajo. En consecuencia, también está aumentando la tasa de suicidio, dijo Brodsky.

Brodsky es una de las expertas que recomienda mejores formas de abordar estos problemas, lo cual se puede iniciar con semántica simple. Las personas no “cometen” suicidio, sino que “mueren por suicidio”, dijo. Hizo notar que el suicidio es una “enfermedad y no un crimen”.

Brodsky ve con buenos ojos el enfoque de la American Psychiatric Associationen el suicidio del médico, pues crea conciencia del problema y en última instancia dará lugar a mejores iniciativas de prevención e intervención.

La conversación abierta sobre el suicidio como una enfermedad ayuda “a sacarlo de la oscuridad” y a eliminar el estigma que ensombrece este problema, dijo.

Los investigadores y Brodsky han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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