Por Orietta Mariana Sferco-  (Licenciada en Psicología) – «El Estrés Desde un Enfoque PINE en el Proceso Terapéutico de Pacientes Intervenidos Quirúrgicamente con la Técnica de Mapeo Cortical Intraquirúrgico (MCI)».

Disminuir el riesgo de morbilidad quirúrgica en la extirpación de Tumores Cerebrales y
Malformaciones Arterio Venosas aplicando la técnica de MAPEO CORTICAL
INTRAQUIRÚRGICO requiere poder afrontar el estrés en todas las etapas del tratamiento
para favorecer el incremento de calidad y expectativa de vida de la persona y disminuir el
impacto negativo recíproco en su entorno familiar

Resumen
Cuando la técnica quirúrgica de elección es el Mapeo Cortical Intraquirúrgico (MPI). Se prioriza brindar calidad de vida a una persona que ya padece un daño en su cerebro. Practicarla requiere de equipamiento de última generación pero fundamentalmente de un Equipo Humano: Cirujanos muy experimentados y formados, anestesiólogos con experiencia y un psicólogo con formación en neuropsicología en el quirófano. Es sobre este profesional en quien recae el manejo del estrés del paciente antes, durante y después del acto quirúrgico. Receptar, contener y evaluar a una persona que despierta de una anestesia en un quirófano y al que se le valoran funciones nerviosas que se procuran suprimir y/o estimular por acción directa en la corteza cerebral es un acto muy complejo y demanda la mayor capacidad de sinergia en el grupo profesional.

Este procedimiento permite reducir significativamente las secuelas postquirúgicas. Factor muy importante para la recuperación y reinserción a su vida cotidiana y el afrontamiento
del proceso de terapéutico posterior, muchas veces muy desagradables.

El estrés está presente en todas las etapas de la enfermedad y es una variable inflexible
para todos las personas involucradas, fundamentalmente para el paciente. Considerar el
estrés desde la PINE permite tratarlo como una variable determinante y hasta predictiva
de las expectativas de calidad de vida del paciente y el impacto recíproco en su entorno
familiar.

INTRODUCCIÓN
La aparición del primer evento de un episodio de alteración neurológica importante es
altamente disruptivo en la persona que lo padece y en la familia también. Desde ese episodio al diagnóstico pueden suceder diferentes circunstancias, que muchas veces incluye emergencias médicas o simplemente una sucesión de consultas y estudios, a veces también penosos trámites para acceder a una RMN y a un médico especialista.

Cierto es que en el transcurso de unos pocos días la vida y las prioridades de esa persona
y de su familia se modifican radicalmente. Siendo esto un hecho novedoso, y potencialmente peligroso para la integridad física y emocional de todo su mundo. Lo que se constituye como un factor estresante que anuncia cambios drásticos y duraderos para todos.

Del mismo modo, la sucesión de consultas, estudios, decisiones familiares e incluso los
trámites penosos y a veces indignos que tienen que enfrentar es altamente agotador y favorece a potenciar el estrés de todos.

La fecha de intervención resulta de un intenso proceso y se espera como un gran alivio,
con la paradoja que esto significa. Esta cirugía se caracteriza un factor extra: la persona será despertada de la anestesia durante el proceso para ser valoradas ciertas funciones; lo que permitirá determinar exactamente áreas funcionales para evitar dañarlas y poder resecar el tumor con el menor riesgo de secuelas. El Neuropsicólogo prepara a la persona para afrontar el momento; el cual debe ser manejado con alta capacidad de contención del profesional que lo ha preparado y ha establecido un vínculo específico que resulta clave para valorar las funciones en la estimulación cortical.

Se destaca que; lo favorable del procedimiento es que por lo general el recuerdo de lo vivido y el registro de la cirugía no es traumático. De hecho actualmente las mayoría de las cirugía culminan con la persona despierta o apenas sedada, sin que sea necesario volver a anestesiarlo.

Posteriormente pasará a UTI un par de días para ser derivado a Sala común completando
los 7 a 10 días de internación para que ya de alta en su casa podrá completar la recuperación.

Es en este punto donde se encuentra la gran diferencia con relación al estrés dado que si se han prevenido secuelas quirúrgicas, también se ha prevenido el incremento de estrés con la intervención porque conservar las funciones evita terapias de rehabilitación y obviamente dependencia y frustración; a pesar que el pronóstico muchas veces no sea bueno y la expectativa de sobrevida sea corta.

La disminución y prácticamente eliminación de secuelas quirúrgicas permite que la
persona pueda recuperarse en su entorno familiar y retomar rutinas y hasta actividades. Sin que se tenga que someter a procesos de rehabilitación estresantes y costosos, y sin tener que enfrentar dificultades de comunicación y expresión de sus deseos, pensamientos,
conversaciones importantes, etc. La familia también se beneficia con esta circunstancia; porque les permite recuperarse física y emocionalmente para enfrentar la segunda etapa del tratamiento que por lo general son protocolos combinados de quimioterapia y sesiones de rayos. Con las consecuencias desagradables de ambas terapéuticas, las que se constituyen en un nuevo hito de incremento de estrés.

VER TRABAJO COMPLETO EN FORMATO PDF: 

TRABAJO FINAL DE DIPLOMATURA AMEPINE – Lic. Orietta Sferco

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