Por Marina Perassi-Quiero compartirte esta información que considero una herramienta; porque la información es eso, una herramienta y además un derecho que nos hace libres para elegir y decidir.

Quizás estés al tanto, pero tal vez no y es muy importante que se visibilice y reconozca socialmente esta problemática que nos engloba y llega a todos, sin excepción en estos tiempos vertiginosos.

Por tus venas, por el cerebro y por el aparato digestivo circula una hormona que es un neurotransmisor clave: la SEROTONINA, la famosa “hormona del bienestar”. Resulta que su función en tu organismo es regular y generar tu energía vital, promover tu buen ánimo, estimular el apetito, la paciencia y darte sensación de BIENESTAR. Nada humilde su trabajo, ¿no?

UNA EPIDEMIA SOCIAL

Ahora focaliza en esto: la insuficiencia de esta hormona te quita la posibilidad de percibir lo agradable y lo positivo; te anula la capacidad de sonreír y ni hablar de reír, porque las carcajadas y el disfrute no tendrán espacio en el cuerpo.

Con el tiempo se vuelve una rutina que se tatúa en tu humor diario, se hace crónica la queja, el pesimismo y tu cerebro que es potencialmente inteligente y dócil, capta ese mensaje, lo procesa como una verdad absoluta y emite la orden: “afuera todo está mal, no hay motivos para sentir bienestar”.

Así, de a poco desaparece el entusiasmo, los deseos se vuelven utópicos; dejas de experimentar sorpresa por una invitación, no te asombra un paisaje nuevo ni te alegra una linda noticia.

El entorno se siente fatigado de tus “malos días” al principio, después te rotulan de mal carácter y eso te va generando más de lo mismo: desgano, decepción, sentimientos negativos que restan y vas restando vos en la vida de los otros con comentarios desafortunados, con malos modos. En medio de estas pálidas sentís una contradicción interna, entonces es necesario que sepas que estás siendo rehén de un desbalance químico, eso significa que tu malestar, la negatividad y tus reacciones no son voluntarias ni tampoco parte de tu esencia. ¿Qué te está pasando? Bajaron los niveles normales de serotonina y eso se genera porque los niveles de cortisol aumentaron crónicamente.

Si te identificas con estos síntomas, te comparto una lista de disparadores, que estimulan naturalmente la producción de Serotonina en tu organismo; esto requiere de voluntad y conciencia; vas a necesitar enfocar y trabajar con responsabilidad. En tus manos está la posibilidad de manejar tu bienestar, pero siempre haciendo la consulta correspondiente con tu médico de confianza.

TUS ALIADOS A MANO

La tarea de estimular la fabricación natural de Serotonina la tiene un aminoácido precursor que es el triptófano. La buena noticia es que tenemos al alcance la dosis de triptófano en los alimentos que consumimos; encontramos triptófano en algunas legumbres como las lentejas, frutos secos (almendras, nueces, pistachos), banana y cacao amargo, por mencionar algunos.

NUTRITE: ojo con lo que llevas a tu templo, tu cuerpo. Elegí alimentos reales, que no te generan inflamación, el agua mineral, los frutos secos, los jugos verdes, son tus aliados. Extinguí de tu plato el azúcar en todas sus formas, gaseosas, procesados como los snacks, enlatados que contienen todos conservantes, harinas refinadas, harinas integrales, harinas en fin!

Hace consciente el momento de llevar alimentos a la boca, en un espacio tranquilo, sabiendo que estás dándole el mejor combustible a tu cuerpo, que es el motor que te permite estar en este planeta, transportarte, hacer, ser, vivir!

Cafecito NO! te voy a explicar por qué es mejor olvidarte del cafecito un tiempo. La cafeína estimula las glándulas suprarrenales (en los riñones), que producen cortisol y adrenalina; esa orden viene desde el sistema nervioso y endócrino que se activan por el cafecito. Pensa que cada café pone en acción a tu organismo para que fabrique hormonas del estrés, eso significa disminución en la producción de SEROTONINA, es decir, le entregas tu BIENESTAR al cafecito. Clarísimo ahora, ¿verdad?

Un dato para situaciones de emergencia: cuanto más enojo o bajón sientas, no te entregues a los chocolates. Toma un par de vasos de agua, da unas tres inhalaciones profundas, exhala y encontra tu centro antes de caer en consuelos dulces, que inflaman todas tus células y no te permiten tener claridad mental.

MOVETE: ni un día más de sedentarismo, sólo 30 minutos diarios de actividad física estimulan la fabricación de Serotonina, por lo tanto te aseguras tu cuota diaria de bienestar.

No hay excusas para no caminar, correr, hacer estiramientos, andar en bicicleta por ejemplo, porque todo eso es GRATIS. Otras de las actividades que promueven y estimulan la serotonina es la práctica de yoga, pilates, natación. Cualquiera sea tu preferencia o posibilidad, elegí moverte un poco todos los días.

DORMIR NO ES SINÓNIMO DE DESCANSAR: seguro creas que dormir bien significa estar al menos ocho horas en la cama, o en posición horizontal; pero la clave está en que esas horas que destinamos a dormir, tu cerebro descanse, es decir, pueda estar en reposo, para que no haya un desgaste energético y al día siguiente sientas que dormiste media hora.

Cuando se descansa menos de ocho horas diarias, los niveles de cortisol y adrenalina circulan por la sangre y por el cerebro como en una pista de fórmula uno. Eso genera que disminuyan los niveles de serotonina, por lo tanto tus estados de ánimo serán una montaña rusa, la concentración baja su rendimiento, el cuerpo se siente pesado, poca energía vital y puede llegar a afectar hasta tu fertilidad.

Una receta casera: Intenta acostarte más temprano, pero antes, date una ducha que te relaje y reconforte. Desenchufa las múltiples pantallas al menos una hora previa a ir a la cama. La luz que emiten estimula tu proceso biológico (sabio), porque el cuerpo sabe que funcionamos con la luz, entonces, apaga las pantallas, insisto. Experimentalo durante una semana y comproba los resultados.

BAÑOS DE SOL: porque la Vitamina D es fundamental para elevar la serotonina y el mejor estimulador es el sol. Es económico y maravilloso darse un baño de sol, en horarios prudentes antes de las 11 am y/o después de las 16 pm. Unos minutitos diarios alcanzan.

Dato! Desde la OMS (Organización Mundial de la Salud) sugieren y aprueban 15 minutos diarios de exposición sin protección solar durante los meses de invierno. En manos, brazos y rostro.

TIEMPO CON VOS: es necesario que mantengamos citas con nosotros mismos, tiempo para dedicar a lo que disfrutamos, pueden ser pequeños momentos que nos colmen de bienestar.

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